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El olfato, el sentido más poderoso

El sentido del olfato es un sentido químico al igual que el sentido del gusto. Se les llaman así porque detectan químicos en el ambiente, sin embargo, el sentido del olfato funciona a distancias dramáticamente más largas que el del gusto.

¿Cómo funciona?

En pocas palabras, el proceso del olfato sigue los siguientes pasos:

  1. El olor que se encuentra flotando en el ambiente llega a las fosas nasales

  2. Después, las neuronas receptoras del olfato, capaces de detectar miles de diferentes, se encargan de detectar los olores.

  3. Las neuronas receptoras transmiten la información al bulbo olfativo, el cual tiene sensores que forman parte del cerebro y envían mensajes directos a donde se estimulan las emociones.

  4. Estos centros cerebrales perciben olores y nos dan acceso a memorias y/o recuerdos de personas, lugares o situaciones relacionadas con estas sensaciones olfativas.

“Recordamos el 1% de lo que palpamos, el 2% de lo que oímos, el 5% de lo que vemos, el 15% de lo que degustamos y, recordamos el 35% de lo que olemos” (Salvador en Lindstrom, 2005).


Realidades acerca del aromarketing

  • En promedio, cada persona respira unas veinte mil veces al día y con cada inhalación, existe la posibilidad de percibir un producto. (Stevens en Bradford y Desroches, 2009: 141).

  • El 83% de las comunicaciones comerciales a las que estamos expuestos a diario están hechas para atraer sólo a nuestros ojos pero el 75% de las emociones que generamos todos los días se deben a lo que olemos, no a lo que vemos (Lindstrom, 2005).

  • Por lo general, los consumidores evitan los estímulos de marketing. Por ejemplo, el uso de bloqueadores de pop-ups en internet o cambiar de canal cuando aparecen anuncios… Pero con el aroma es distinto ya que este no puede ser bloqueado ni apagado. (Bradford y Desroches, 2009: 146).

Mitos acerca del aromarketing

  • ¿Los aromas son causa de alergias?

A la fecha no hay evidencia de que los aceites de aroma produzcan alergias ya que estas recrean el olor de un objeto natural.

Por ejemplo, una persona que sea alérgica a los cacahuates no va a tener el mismo efecto hacia un aroma que replique el olor de dicha legumbre ya que los alérgenos no están incluidos en el aroma. Es decir, la fragancia no contiene cacahuate.

  • ¿Hay personas a las cuales no les gusta el marketing olfativo?

A menor del 1% de las personas no les gusta y es un porcentaje que representa gente que puede moverse o alejarse de la fragancia que no sea de su agrado.

Es bien sabido que las emociones llegan a influir en la experiencia del consumidor, por eso las empresas han convertido el aroma en una herramienta estratégica.